martes, 18 de julio de 2017

“Si me queréis bien, iros”

Por Ángeles Álvarez Moralejo


Gracias a que los medios de comunicación están atentos , con el fin de rellenar su espacio de noticias, al carecer de información suficiente durante la época estival, especialmente por la ausencia de competiciones deportivas, que son las que más ocupan en los informativos, ¡de pena! nos hemos enterado rápidamente de la última decisión de la RAE, porque de lo contrario todos los que nos dedicamos a la enseñanza del español tendríamos que haber esperado a una nueva publicación de la Gramática   reformada.
Parece ser que el español vulgar se está alzando en aras de la lengua normativa. Ayer nos sorprendió la noticia de que nuestros académicos decidieron aceptar la forma del imperativo para la segunda persona del plural en el verbo pronominal  irse y en lugar de dar la forma idos, a partir de ahora debemos decir iros.
Bueno, si la norma general dice que la forma vosotros cuando le sigue el pronombre os pierde la “d”, excepto en el verbo irse, ahora tenemos que recargar a este verbo con otra excepción; podrían haber optado por unificarlo con el resto de verbos pronominales y haber decidido adoptar la forma ios. Entonces ¿qué hacemos, a modo de ejemplo, con levantaos, acostaos o dormíos que también siguen el rol coloquial de su hermano irse?
Quiero encontrar una explicación a dicha postura de la RAE, y encuentro diversas posibilidades. Por un lado, es cierto que la –d en posición final de palabra o en las terminaciones –ado o –ido fonéticamente desaparece y esto haya influido en tal decisión. Al igual que decimos ciudá o soldao, en lugar de ciudad o soldado. Sin embargo aquí también están todos los participios regulares; por lo que me temo que dentro de poco, viviremos un cambio sustancial en la formación de los tiempos compuestos de los verbos.
Que las lenguas evolucionen es algo no solo natural sino necesario, ya que se van adaptando a los hablantes que hacen uso de las mismas; pero los académicos podrían aplicar normas más drásticas en todo aquello que comparta las mismas características que, en este caso, iros. Se ahorraría mucho tiempo y trabajo  posterior.
Por otro lado, ¿no tendrá algo que ver el inglés? Todos sabemos que en inglés el imperativo se da con la forma de infinitivo. Esto me llamaría mucho la atención si, ahora que el Brexit es una realidad, los británicos al no poder manipularnos económicamente desean hacerlo lingüísticamente.
Por último, y es lo más exacto, lo que los ha movido a aceptar el término, supongo que habrá sido por el uso generalizado que existe del mismo entre los hablantes. Pero aquí también me surge otra pregunta ¿Será cuestión de ignorancia o de comodidad? Si es por comodidad en la pronunciación, no todos los hablantes geográficamente hablando tendrán dicha dificultad, solo algunos ¿no? Si es por ignorancia también tendría una solución: la de educar mejor.
Señores académicos, explíquense y determinen la formación del imperativo plural de segunda persona para el resto de los verbos pronominales.
Qué visión de futuro tenía la tonadillera Lola Flores cuando dijo: “Si me queréis bien, irse!


¡Ay si Nebrija levantara la cabeza!

viernes, 31 de julio de 2015

HAIKUS, GREGUERÍAS Y TWEETS

Por Ángeles Álvarez Moralejo
En un principio parece de locos intentar encontrar similitudes entre estos tres conceptos, sin embargo, desde mi punto de vista, las hay.
 Corresponden a épocas muy diferentes, los primeros Haikus proceden del S. VIII, aunque su escritor más famoso, Matsuo Basho, pertenezca al S. XVII. Las  greguerías más antiguas datan de finales del S. XIX, siendo Gómez de la Serna quien las elevó a la máxima categoría literaria a principios del S. XX. Los Tweets son los más recientes, tan solo tienen 9 años de vida; fue en 2006 cuando Jack Dorsey los inventó.
Si intentamos definir cada uno de estos conceptos, nos daremos cuenta, ya desde el principio, de que la característica más fuerte que los une es la síntesis de palabras en la elaboración de los mismos.
El Haiku es un tipo de poesía japonesa. Consiste en un poema breve, de diecisiete moras, formado generalmente por tres versos de cinco, siete y cinco moras respectivamente. Esta métrica no es fija. Comúnmente se sustituyen las moras por sílabas cuando se traducen o componen en otras lenguas. La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y la emoción   que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza.
Tradicionalmente, un haiku debe contener también una referencia directa o indirecta a las estaciones del año de ahí que usen siempre un kigo, palabra que hace referencia a una estación.
Las greguerías son textos breves semejantes a aforismos, que generalmente constan de una sola frase expresada en una sola línea, y que expresan, de forma aguda y original, pensamientos filosóficos, humorísticos, pragmáticos, líricos, o de cualquier otra índole.
Los Tweets, son mensajes que deben limitarse a 140 caracteres para poder ser publicados en las redes sociales, perteneciente al microblogging. Los temas son tan variados como  los usuarios determinen, pues se trata de comentar la actualidad social, económica, periodística, o personal de quien lo escribe.
Tanto las greguerías como los haikus pertenecen al campo literario; los tweets, de momento no tienen ese carácter.
Entre la gran cantidad de haikus que existen, vamos a poner como ejemplos de los mismos algunos de los más populares.
La vieja charca…
una rana ha saltado
¡plop!

Este camino
nadie lo recorre
salvo el crepúsculo

Sobre la rama seca
un cuervo se ha posado;
tarde de otoño

Es primavera:
la colina sin nombre
entre la niebla

De la misma forma encontramos greguerías que conectan temáticamente con los haikus, refiriéndose a la naturaleza e igualmente que los anteriores, son como tic que siente el poeta frente a sensaciones que capta a través de los sentidos, bien sea la vista, el olfato, el oído o el tacto:

El agua se suelta el pelo en las cascadas
Las espigas hacen cosquillas al viento
Entre los carriles de las vías del tren, crecen flores suicidas

La leche es el agua vestida de novia
El estanque es una isla de agua
La O es la I después de beber
La B es el ama de cría del alfabeto
Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras

Sería muy fácil dar ejemplos de Tweets, ya que contemplan temas muy variados, más que variados podríamos decir que hablan de todo, de todo y más. Tocan todos los aspectos sociales, políticos, religiosos, humanos, críticos, geográficos, de ocio, etc. etc. La característica más importante es su extensión, solamente, como hemos dicho, 140 caracteres, por los que podemos relacionarlos con los haikus y las greguerías en este sentido, en el límite de caracteres permitidos para su creación. Ahora bien, a pesar de no formar parte del mundo literario, actualmente son los más útiles ya que todo el mundo los usa y los conoce o si no preguntad en la calle por los Haikus o las Greguerías y hacedlo también con los Tweets. Seguro que cualquier persona os dará pelos y señales de los últimos y, en cambio, los haikus y las greguerías les sonarán a chino.

En definitiva, los tres conceptos de los que he hablado forman parte de la más estricta economía lingüista. ¿Se puede comunicar más con menos palabras? 

jueves, 11 de septiembre de 2014

RIZAR EL RIZO

Por Ángeles Álvarez Moralejo
Ha llegado el momento de renovar la marca de esa pequeña empresa en la que me muevo desde hace 24 años. Bien, me pongo manos a la obra y para gestionarlo rápidamente, llamo a la oficina de Patentes y Marcas, por supuesto que solo pude ponerme en contacto con ellos a través de un número 900, a fin de que desde el primer momento empiece a tener gastos añadidos, cuando debería ser gratuito.
Me dicen que si lo  hago a través de su página web me descuentan un 15%. Claro, con los tiempos que corren hasta les doy las gracias. Ingenua de mí pienso: “No tendré que perder una mañana entera en horario laboral para desplazarme a la oficina de Patentes y Marcas, que me queda a desmano, la verdad” “Me descuentan el 15%” “Además podré hacerlo tranquilamente desde mi ordenador” “¿Qué más puedo pedir?” A todo esto añado una reflexión: “Para que luego digan que la Admón. no funciona. ¡Es increíble cómo facilitan la gestión al contribuyente!”
Cuando mi actividad me lo permite, me pongo delante del ordenador, contenta, y entro en su web.
1.  Renovación de marca
2.  Individual
3.  Descargar formulario.
¡Fantástico! Esto va sobre ruedas. Sin embargo la alegría del pobre dura poco y justamente aquí empieza el calvario. Dicho formulario no está disponible, con un mensaje en inglés me dicen que necesito la última versión de Adobe Acrobat. Cierro todas las ventanas que tengo abiertas y actualizo el Adobe. Vuelvo al formulario y ¡nada! que no se descarga, igual que la primera vez. Lo intento cientos de veces, pero no hay posibilidad alguna de disponer del maldito formulario.
Me pongo en contacto con ellos vía e-mail, porque eso sí, facilitan una dirección de correo electrónico para cualquier contratiempo. Me contestan al día siguiente, explicándome que mi mensaje se ha reenviado a la oficina de los técnicos que pueden echarme una mano. Me comentan que tengo que entrar en la página a través de Internet Explorer, que no lo haga con Chrome. Bueno, pues vamos allá. Lo intenté con Explorer, pero sigue dándome el mismo error, el dichoso formulario no se carga.
Llegado este punto, empieza a entrarme la desesperación. Vuelvo a escribirle y me dicen que el formulario tengo que abrirlo con el Adobe. Bien, un paso más –pienso- y me tranquilizo. Tengo que decir que una de mis cualidades es la paciencia, pero no veo otra forma de enfrentarse a estos aparatos de los que dependemos.
Lo abro con el Adobe y lo relleno con todos los datos que me piden, pero no hay manera de enviarlo ¿Dónde está el enlace de “envío”?. Vuelvo a escribirles pidiéndoles que me digan cómo puedo enviar el formulario y me envían la “guía del usuario” para que la lea y me entere de una vez. Y digo yo ¿Por qué no me la enviaron en el primer mensaje?
Sigo todos los pasos, relleno mil veces el formulario, pero seguimos igual ¿Qué puedo hacer?
A todo esto, me quedan unas horas para que mi suscripción se termine. No   me pongo nerviosa sino que ya me subo por las paredes.
Los llamo de nuevo por teléfono y me lo solucionan diciendo que entre en la web y abra la “ventanilla virtual” y siga los pasos que me van indicando. Pero ¿Dónde está la ventanilla virtual? 
Por fin y ya armada de valor y necesidad por renovar la marca de mi empresa, a base de echarle tardes enteras a la gestión de la misma, pude enviar el formulario.
¡Ah! ¿Qué cómo lo conseguí? Pues tenía que guardar el formulario en mi disco duro ¿a quién se le ocurre tal memez? Después volver a entrar en la web de Marcas. Adjuntar el formulario. Esperar a que me enviaran un código vía e-mail. Seguir con el tema del pago y finalmente había que darle al botón de “Volver”, no “finalizar” ¿Cómo pueden ser tan obtusos los que se dedican a estos menesteres de la informática?
Y yo me pregunto que esto nos pasa a gente que a pesar de no ser muy duchos en esto de Internet, al menos tenemos algún conocimiento a nivel usuario. ¿Cómo podrá renovar la Marca, pongamos por ejemplo sin que nadie se ofenda, el tío Genaro que regenta una frutería de supervivencia en un pequeño pueblo perdido de Extremadura?
Señores administradores del Estado, sean más generosos con quienes contribuimos a que se lleven en crudo los supersalarios de que disfrutan mensualmente.

 Son ganas de rizar el rizo. ¡En fin, vivir para ver!

lunes, 9 de junio de 2014

Intemperie

Por Ángeles Álvarez Moralejo
El pasado día 15 de mayo me regalaron uno de los libros que despertaban mi interés desde hace tiempo. Pensé que podría identificarme con su lectura ya que está basado en una historia   rural, que se desarrolla en cualquier lugar de la España más seca y decrépita, puede ser cualquier lugar de Castilla o  Extremadura,  dada la escasa vegetación y la llanura en la que se mueven los personajes. Sin embargo y aunque al principio me enganchó sobremanera, poco a poco me fue cansando. El autor se regodea y se vuelve a regodear en hacer unas descripciones pesadas, llenas de palabras arcaicas que nadie entiende, ni siquiera los que hemos vivido en ese hábitat. La historia no avanza nada de nada, tampoco tendría por qué avanzar si eso es lo que pretende el autor. Solo cuando ya has leído prácticamente todo el libro en las últimas  páginas se desencadena toda la acción y como de un plumazo, remata la historia.

Tengo que decir que aparte de que me haya gustado o no, eso poco importa, Carrasco tiene una prosa muy lírica, que a veces alcanza lo sublime, nada que ver con lo que hizo Juan Ramón Jiménez en “Platero y yo”, pero no está mal. Que me perdone el autor, pero me da la sensación de que cuando escribió la obra lo hizo de un tirón y después se rodeó de diccionarios, glosarios, etimologías, etc. Y tras señalar todas las palabras que le pareció oportuno, empezó a buscar sinónimos para las mismas, palabras cada vez más rebuscadas que al transcribirlas en su texto sorprendieran al lector sobremanera.

Si tengo que quedarme con alguna parte de este libro elegiría la descripción que hace de la insolación del niño, me parece magistral la forma de escribirla, se me pusieron los pelos de punta cuando la leí: “/…/Gritos del averno empujan los muros de su cabeza de fuera a dentro. Nota la vibración en sus sienes membranosas y siente flotar sus ojos en las órbitas como hielos en un vaso/…/”


Muchos críticos lo han comparado con Miguel Delibes en esa maestría al describir el paisaje, sin embargo pienso que ambos escritores no guardan relación alguna. Delibes es un maestro, Carrasco tiene que enseñarnos todavía muchas cosas, tal vez algún día podamos contar con él como uno de los clásicos de nuestra literatura, de momento habrá que esperar. A mí,   su obra me parece que está más cerca del culteranismo de Góngora que del realismo de Delibes. 

martes, 13 de mayo de 2014

Trezidavomartiofobia

Por Roca
Hoy me he levantado y he pensado en ese refrán que desde niña he oído tantas veces: "En martes 13, ni te cases ni te embarques" y la verdad es que no pensaba hacer ninguna de las dos cosas.
¿Por qué se considera el martes 13 un día de mala suerte en España y en algunos países de América Latina? El número 13 desde la antigüedad ha sido considerado como de mal augurio, ya que en la Última Cena de Jesucristo había 12 apóstoles y Jesús. Se considera a Judas como el traidor, que tenía asignado el número 13. En el Apocalipsis, el capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia...
El martes 29 de mayo de 1453 cayó Constantinopla y esto supuso un gran trauma para las potencias cristianas. El martes se asocia al dios de la guerra romano, Marte.
Según la leyenda, un martes 13, se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel.
Supersticiones aparte, como dice nuestro querido Serrat, "hoy puede ser un gran día, plantéatelo así..."